Hoy me tocó a mi Nathalia, Natha o Nathali (jiji) y a Bea hacer el report.

Anoche parte de nuestro gran equipo partió hacia tierras valencianas. Decir “au revoir” nunca es fácil, no importa el idioma. Para nuestros bravos y currantes compañeros, la 15a. expedición llegó a su fin. Para nosotros, que aquí nos quedamos, seguimos con fuerza para superar los desafíos que “mamá África” nos presentaademás de tener que convivir -como se dice en portugués- con la “saudade” (echar de menos, nostalgia de lo que no está más) de Berta, Juanmi, Marta, Maite y Mari Sunny.

El cuerpo ya puede sentir la intensidad de estos días, pero nada que la atención, abrazos y cuidados de este equipo genial y lleno de amor no pueda mejorar. Gracias grupo!

Lo que nos mueve, y creo que puedo hablar por todos, es saber que las manos que extendemos, las sonrisas que relagalamos y claro, la atención médica, trae un poco más de confort y esperanza que se nota en las miradas y gestos siempre agradecidos.

Traemos a Burkina otro tipo de calor, como el verano africano, pero que no quema, no ahoga, sino todo lo contrario.

El día comenzó diferente. La mesa del comedor ya con menos sillas. Tras el desayuno, echamos un último vistazo en las provisiones y cerramos las maletas. Todo en su sitio. Listos para aventurarnos una vez más hacia una nueva aldea.

Buenas noches a todos! Soy Beatriz y esta es mi primera expedición a Burkina :).

Hoy ha sido un duro día de trabajo en la aldea de Sabtoana debido a las altas temperaturas, las precarias y difíciles condiciones de trabajo y la gran cantidad de pacientes a visitar, no obstante todo el esfuerzo es más que compensado al sentir que hemos ayudado a esta pequeña población dándole medios sanitarios y recibiendo más amor del que nunca podríamos llegar a devolver. Y es que como una muy buena amiga lleva tatuado en su espalda “solamente una vida dedicada a los demás merece ser vivida”.

Dolores musculoesqueléticos, falta de hierro, falta de vitaminas y nutrientes esenciales para la vida, muchísimas infecciones oculares e infecciones respiratorias, desnutrición, etc. No importa la aldea que visitemos, las patologías se repiten una y otra vez y los medios sanitarios son precarios en todas y cada una de ellas.

Entre los pacientes que hemos atendido en Sabtoana nos ha impresionado mucho el caso de un joven con una extensa úlcera de Buruli desde la rodilla hasta el tobillo en uno de sus estadíos más avanzados. Según el chico llevaba dos años con dicha herida y sin medios para su curación. Me alegra saber que nuestra enfermera Alimata (una mujer admirable en mi opinión) seguirá con el tratamiento. Esperamos que pronto se recupere.

Otro caso que nos ha llamado la atención es el caso de un niño de corta edad que no gestionaba palabra alguna. Se cree que pudiera presentar algún tipo de deficiencia auditiva. Se ha puesto en conocimiento del Dr. Héctor Guiral, especialista en otorrinolaringología, el caso y en su próxima expedicón a Burkina se podrá diagnosticar y tratar su patología.

Me entristece el final de la jornada dado que muchísimos pacientes seguían haciendo cola esperando a ser atendidos y es que la medicación se nos había agotado. No obstante, hemos hablado con ellos prometiéndoles volver pronto. Sólo podiamos ver en ellos muestras de agrademiento.

Nos despedimos Nathalia y Bea😊